Explorar la relación entre las emociones y las acciones — tanto propias como de quienes nos rodean — para desarrollar mayor conciencia sobre cómo lo que sentimos influye en cómo actuamos.
Autoconciencia es la habilidad para conocerse y valorarse a sí mismo. Implica dirigir la mirada hacia el mundo interior y tomar conciencia de las propias emociones, experiencias, y cómo influyen en el comportamiento en diferentes contextos. También se relaciona con las actitudes y las creencias del individuo sobre sí, lo cual deriva en la posibilidad de conocernos, entendernos y confiar en nosotros mismos.
Habilidad específica: Autorregulación
Para comenzar, el/la gestor/a que lidera el ejercicio presenta una introducción de los 4 encuentros que se desarrollarán a partir de ese día. La introducción se realiza de forma dinámica mediante un ejercicio libre que el/la gestor(a) facilite y decida según el contexto del grupo, ya que esto permitirá activar la participación desde el inicio, reconocer expectativas e intereses de las y los participantes y conectar el propósito de la jornada con su experiencia cotidiana, favoreciendo mayor disposición, apropiación y sentido frente a los encuentros que se proyectan. Se explicará que:
Con el fin de fortalecer la convivencia escolar, se propone una estrategia basada en cuatro espacios pedagógicos.
El primero promoverá el reconocimiento propio y mutuo, así como la comunicación asertiva, indispensables para la gestión de los conflictos.
En un segundo momento, se organizarán actividades de aplicación práctica, en las que los y las estudiantes pondrán en acción estas habilidades a través de dinámicas y simulaciones.
Posteriormente, será un espacio de diálogo reflexivo, donde los y las estudiantes podrán compartir sus experiencias personales sobre conflictos vividos en el entorno escolar.
Finalmente, se creará un espacio de retroalimentación colectiva, donde se analizarán los aprendizajes obtenidos, reforzando así el compromiso con una convivencia más respetuosa y armoniosa en el aula.
Nota: La actividad puede realizarse de acuerdo con la autonomía del(la) mediador(a) pedagógico(a) considerando el manejo del tiempo. Es muy importante llegar con suficiente tiempo a los momentos centrales de la sesión.
Opción 1. Círculos concéntricos: Los estudiantes se numeran en dos grupos y forman dos círculos concéntricos: el grupo 1 en el interno y el grupo 2 en el externo, quedando en parejas frente a frente. Cada pareja responde la misma pregunta por turnos. Al terminar, el círculo externo rota dos pasos a la derecha — con una palmada por cada paso — para formar una nueva pareja y responder la siguiente pregunta.
Opción 2. Subgrupos en círculos. Se divide el grupo en 6 o 7 subgrupos. Cada subgrupo forma un círculo. Cada estudiante compartirá dos preguntas con su compañero/a del lado derecho (ambos responden) y una pregunta con su compañero/a del lado izquierdo (ambos responden).
¿Cómo te llamas?
¿Cómo te gusta que te llamen?
¿Qué super poder te gustaría tener?
Después de responder cada pregunta, le daremos las gracias a la persona que nos escuchó.
Entrega de materiales: Entrega una escarapela o ficha bibliografía a cada estudiante. En el centro del espacio, dispón marcadores y colores para que los estudiantes los usen a medida que los necesiten.
Escarapelas de identificación: Cada estudiante escribirá en su ficha la forma en que le gusta que le llamen en el salón de clases — no solo sus amigos cercanos, sino todos sus compañeros.
Socialización: Pide a cada estudiante que se ponga de pie y comparta con el grupo cómo le gusta que lo llamen. El grupo completo debe hacerlo en menos de dos minutos.
Reconoce a un compañero/a: Pide a cada estudiante que se gire hacia la persona a su lado. Al dirigirse a él o ella, debe leer el nombre en su escarapela y hacerle la siguiente pregunta: [Nombre en escarapela], ¿qué es lo que más te gusta hacer para divertirte? Dale al grupo 30 segundos para este intercambio.
Uso de escarapelas: Cada estudiante se pondrá la escarapela durante el resto de las sesiones.
Este es un buen momento para reflexionar sobre la habilidad socioemocional central de la sesión: la Auto-Conciencia. A partir de la actividad de cómo me gusta que me llamen, invita al grupo a pensar en la importancia de conocerse y valorarse a uno mismo/a. Como personas, tenemos derecho a que los demás nos llamen como nos gusta — y a pedir que no nos llamen como no nos gusta. Reconocer eso es un primer paso para conocerse y respetarse.
Estas actitudes clave pueden introducirse mediante un rompecabezas de palabras y conceptos, distribuido de forma aleatoria entre las y los estudiantes (Revisa el material adjunto: Rompecabezas – Actitudes Clave – Aulas en Re-Conexión). A continuación, se irán socializando en voz alta: cada estudiante mencionará la palabra o concepto que le correspondió y el grupo intentará identificar quién tiene la definición asociada. Una vez se haga el emparejamiento palabra–definición, se retomará cada elemento para recalcar que estas serán las actitudes clave que guiarán el círculo.
Se realizará la entrega de marcadores y papel kraft para hacer el diseño de la cartelera de acuerdos del proceso de formación.
Invita a los estudiantes a construir una serie de acuerdos que fomentan la confianza y que se tendrán en cuenta en cada una de las sesiones posteriores. Adicional a los acuerdos que proponga el curso, el/la gestor/a que lidera propone los siguientes:
Cada vez que alguien hable debe hacerlo en primera persona.
Se tendrá medición del tiempo de las palabras, con el fin de que todas las personas tengan la posibilidad de participar. Habrá un estudiante designado para la medición y tendrá dos tarjetas para avisar el uso de la palabra: una verde y una roja.
No usar el celular en el desarrollo del ejercicio.
Lo que se dice en el circulo, se queda en círculo. Excepto cuando lo que se mencione afecte la integridad de alguna de las personas participantes.
En el círculo todas las opiniones son válidas, excepto aquellas que tengan como finalidad generar daño, sean discriminatorias, xenófobas, sexistas, etc.
"El círculo no es simplemente una reunión con sillas ubicadas en forma redonda, es más bien una manera de escucharse, de construir sabiduría, de construir comunidad, de tomar decisiones de modo muy diferente a como se acostumbra. Esta forma de utilizar el espacio transmite una voluntad, por parte de quienes lo integran, de socialización en una conversación y escucha profunda y respetuosa." Jean Smith (2024).
Como parte de esta apertura, se invita a las y los estudiantes a responder las siguientes preguntas. Para este momento, es importante tener un Tótem de la palabra, que puede ser algún elemento que este en el salón o algún elemento que cada profesional quiera utilizar. El Tótem rotara por el circulo y solo quien lo tiene toma la palabra.
A continuación, se proyectan una serie de preguntas que la gestora podrá realizar en el marco del encuentro.
¿Qué necesito para sentirme feliz y aceptado en un espacio?
¿Qué es lo que más me gusta de mi salón?
¿Qué quisieras transformar de mi salón?
Tan importante como iniciar el círculo, es cerrarlo de manera significativa. Para esto, se propone la siguiente revisión:
Reconocer los logros alcanzados.
Expresar emociones y experiencias.
Recoger las ideas fundamentales.
Definir compromisos individuales y grupales.
Dar una ficha bibliográfica o nota adhesiva a casa participante.
En las fichas o papeles las y los estudiantes escribirán las respuestas a las siguientes preguntas:
¿Cuál frase, palabra o emoción describe mi experiencia o aprendizajes durante el círculo?
¿Qué puedo hacer yo, desde mi lugar, para que este salón sea un espacio donde todos nos sintamos bien?
Posteriormente, cada estudiante realiza la lectura en voz alta y pondrá en el centro del espacio sus aportes, formando un mándala en el piso del espacio. Posteriormente, estos papeles se recogerán y serán sustento de la sistematización del proceso.
El facilitador/a termina con una reflexión final de la sesión.