Generar espacios de reflexión crítica y colectiva alrededor de las formas del cuidado, así como sus implicaciones y el rol que juega cada persona.
Empatía: Habilidad que le permite a una persona entender, conectar emocionalmente y actuar en beneficio del bienestar de los demás.
Habilidad específica: Cuidado mutuo.
Nota: La dinámica de conexión puede realizarse de acuerdo con la autonomía del facilitador/a. Si desea puede aplicar la estrategia del uso de escarapelas para todas las sesiones u otras estrategias que le hayan funcionado previamente. Es muy importante llegar con suficiente tiempo a los momentos centrales de la sesión.
Se propone que se formen grupos de tres participantes con los siguientes roles que rotan en cada pregunta:
🎤 Quien escucha: Escuchar atentamente, empáticamente y con la verdad.
💬 Quien habla: Responder a una pregunta específica durante 2 minutos.
🗒️ Quien pregunta: Formular la pregunta, medir el tiempo y mediar la comunicación para evitar interrupciones.
Se inicia con un espacio de respiración y atención plena para reflexionar y hacer memoria sobre conflictos pasados y cómo estos han sido gestionados.
Pide a los estudiantes que formen círculos de máximo 15 personas. Una vez organizados, guíalos a través de dos ejercicios de respiración:
Respiración de la Abeja: Los estudiantes cierran los ojos y se tapan los oídos con las palmas de las manos. Luego toman aire y exhalan pronunciando la letra "m", generando un zumbido que ayuda a liberar frustración, ira o ansiedad.
Técnica 5-4-3-2-1: Pide a los estudiantes que observen el entorno e identifiquen:
Invita a los estudiantes a cerrar los ojos y centrar la atención en la respiración en 4 tiempos: inhalar 4 segundos, sostener 4 segundos, exhalar 4 segundos.
Durante cada repetición, cada participante recordará un conflicto de su salón que haya sido gestionado de manera NO violenta, respondiendo en su mente las siguientes preguntas:
1. Involucrados: ¿Quiénes participaron en el conflicto?
2. Causas: ¿Qué originó el conflicto? ¿Cuáles fueron las motivaciones, acciones o situaciones que generaron roces entre las partes?
3. Narración mental: Piensa en el paso a paso de las situaciones que generaron el conflicto.
Una vez que todos hayan respondido las preguntas mentalmente, se realiza un "Tingo Tango" en cada círculo para compartir las reflexiones.
Dinámica:
Al finalizar el Tingo Tango, cada círculo elige un líder para la plenaria. En plenaria, cada líder comparte los elementos más significativos del ejercicio. El/la gestor/a retoma las historias compartidas y escribe en el tablero las siguientes preguntas para guiar la discusión:
Después de la plenaria, se invita a los y las estudiantes que vuelvan a organizarse en sus círculos y se socializa el conflicto según el gráfico adjunto (revisar material Manera de Reaccionar a un Conflicto Aulas en Re-Conexión).
El/la gestora realiza una breve explicación del diagrama de cuatro cuadrantes que muestra las maneras de reaccionar ante el conflicto:
COMPETITIVIDAD
Ganar, sin importar el costo
COOPERACIÓN
Trabajar juntos para una solución
EVASIÓN
Evitar el conflicto completamente
SUMISIÓN
Ceder para mantener la paz
Se invita a los participantes a identificar sus reacciones habituales ante los conflictos. En cada uno de los círculos, tres voluntarios ubican su conflicto en uno de los cuadros de la hoja con el diagrama y todo el grupo reflexionará sobre qué estrategias pueden permitir que se asuma el conflicto desde una mirada de cooperación.
Objetivo: Darles a los estudiantes la oportunidad de tener un gesto significativo con sus compañeros de clase.
Después de las reflexiones colectivas, se propicia un espacio de cierre orientado a fortalecer la convivencia y a resignificar lo conversado sobre el rol que cada integrante del aula cumple en la construcción de relaciones más respetuosas, empáticas y pacíficas. Se invita a las y los estudiantes a reconocer que, en la vida escolar, todas las acciones, palabras y actitudes dejan huella, y que cada persona puede aportar a la reconciliación, la reparación y el cuidado del otro.
Durante el ejercicio se resalta que este corazón se convierte en un símbolo de:
Objetivo: Invitar a los y las estudiantes a reflexionar sobre qué significa ser un buen amigo o buena amiga, cuestionando la normalización de la violencia en las relaciones de amistad.
Asegúrate de que el grupo esté en círculo o en un ambiente de escucha tranquila. Explica con calma la intención del ejercicio antes de empezar:
Lee cada frase en voz alta, con pausa entre una y otra. Deja que el silencio haga su trabajo. No expliques ni comentes todavía.
Ahora vira la reflexión hacia adentro. El tono debe ser suave, sin juicio. No se trata de acusar sino de invitar a la honestidad personal.
Luego lee estas preguntas, también con pausa:
Muchas veces, por la normalización de la violencia, llegamos a creer que un amigo puede ser quien nos lastima, humilla o ridiculiza. Y no — eso no es amistad. Hoy tenemos la oportunidad de elegir qué clase de amigos y amigas queremos ser.
¿Cómo nos gustaría que fuera nuestra convivencia diaria? ¿Una en la que las diferencias nos dividan, o una en la que nos respetemos y aprendamos unos de otros?
La violencia, en cualquiera de sus formas, no es algo natural ni inevitable: es una construcción social que podemos transformar si decidimos cuestionarla y actuar diferente.
Esto implica reconocer las particularidades de cada persona, comprender sus contextos y necesidades, y actuar con responsabilidad para reparar los daños cuando ocurren. La convivencia escolar no debe ser un espacio donde se toleren las violencias, sino un lugar donde se construya activamente la paz, el respeto y la equidad. Cada conflicto es una oportunidad para aprender, reflexionar y crecer juntos.
El/la facilitador/a invita a los estudiantes a pensar en una acción concreta que puedan tomar para hacer de su escuela un lugar más justo, respetuoso e inclusivo — y si el tiempo lo permite, compartirla en voz alta.
Para cerrar el proceso, de manera voluntaria invita a los estudiantes a compartir una palabra o frase que se llevan de todo el proceso.
Preséntales el certificado "Aula Re-Conectada" agradeciéndoles y felicitándolos por haber cumplido con todas las actividades propuestas.
Invita a todos a firmar el certificado como un gesto simbólico de compromiso para hacer del aula un lugar donde todos nos sintamos bien.
De ser posible, pega el certificado en una pared del salón como recordatorio permanente del proceso vivido juntos.
"A lo largo de estas cuatro sesiones, han aprendido que el conflicto no es el enemigo — la violencia sí. Han descubierto que cada uno de ustedes tiene el poder de transformar el clima de su aula a través de la empatía, la comunicación asertiva y el cuidado mutuo. Ahora, la responsabilidad es mantener esta conexión viva. El proceso no termina aquí; apenas comienza. Cada día tendrán la oportunidad de ser la persona que esperan encontrar en sus amigos. Gracias por permitir que esta transformación ocurra."